El due diligence técnico es una evaluación de la tecnología, las operaciones, el producto y la ciberseguridad (seguridad de la red y de la información) de una empresa que se va a comprar, en la que se va a invertir o con la que se va a realizar una fusión. Se lleva a cabo en paralelo con el trabajo legal y financiero, dentro del mismo calendario de la transacción, y responde a una pregunta distinta: no cuánto vale el negocio en el papel, sino si realmente puede hacer lo que supone la tesis de inversión.
Los socios lo dirigen personalmente. Las preguntas que se formulan, y las que el equipo sabe que debe formular a continuación, provienen de personas que han ocupado los cargos de COO, CTO, ingeniería y seguridad que se evalúan, y no de un marco metodológico aplicado desde afuera.
Todos los proyectos son confidenciales desde la primera conversación, y el entregable es un documento independiente elaborado por un tercero. La firma no está buscando posicionarse para el trabajo de integración cuando lo redacta.